Borra de
lunes a viernes
tráeme
sábados bañados en lluvia
tráeme domingos
escondida en tu colchón.
Hazme de
aire y que nos lleve lejos,
quémame cada
madrugada.
Déjame instalarme
en tu cajón de pensar,
quédate en
mis versos.
Hazme
testigo de tus obligaciones,
y yo te prometo
litigios
con sábanas
que tiendan al infinito.
Y que me
enjuicien por quererte,
con
agravantes por lamerte los lunares,
dibujando
constelaciones en tu espalda.
Que si
cometo perjurio
será para
declarar que
no me haces
temblar,
que no se me
inunda la vida
con tu
respiración.
Que la
resolución de la demanda
interpuesta por
caricias infinitas
la resuelva
Casiopea
porque ella
sabe de los gemidos
que me haces
entonar
a las doce y
cuarto de
todos los
sábados pasados por agua.
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