.

.
Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi...De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya

lunes, 27 de enero de 2014

Sostenida

Somos dos notas comunes, 
además creamos armonía, 
y que armonía…
 tú en clave de Sol, 
 yo sigo en Fa,
 sostenida a tus manos y a ese puntillo,
 que no suma tiempo, sino que me divide. 

Que no quiero staccatos innecesarios,

 saltando, sin saber ni el origen ni el destino.

 Y que los acordes con dos notas 

también pueden armonizarte, 
tanto, o más, que los de seis, cuatro o quince. 

Eres escala, doble escala, 

 eres Do y Si 
y vuelves a ser Do, 
y otra vez Si. 
Si hubiera SiDo como al inicio de esta pieza
 quizás no me hubiera interesado en seguir afinando.

 Como un cuarteto de cuerdas desafinado, 

como cuando salta la quinta, 
como la sordina sin ton ni son,
 como cuando enciendes la luz y te hiere, 
como cuando arde y parece que quema demás, 
como cuando el silencio te grita, 
y luego pienso, afino y me digo: “tiene sentido, vale la pena”. 

Y es que Andrés Suárez me habla de ti, 

cada madrugada, 
“Vuelve”, 
“Hay algo más”… 
y te imagino de nuevo tumbándome el alma… 
ahí se me parten los pentagramas y todo es ruido.

domingo, 5 de enero de 2014

Delirios ante poco más de 48 horas

Y entonces todo empieza con esa desgana, indiferencia o incluso compasión.

Te da los buenos días con besos en forma de corazón y 
te hace gracia
 y empiezas a embalarte
 hacia un carrusel de risas
 y empieza a darte pellizcos 
que no sabes exactamente que significan,
 entonces un día ocurre, 
 y la indiderencia 
se convierte en continua atención
 y sueñas con que te envuelva 
con sus 190 centímetros.

 Y aparecen las ganas 
de ponerte de puntillas en la desgana
 y darle un beso en la punta de la nariz.

Y la compasión se transforma 
en con-pasión,  
con pasión irrefrenable 
quiero sentarme en sus pensamientos 
y darle los buenos días con caricias 
hasta quedarme sin huellas dactilares 
de tanto amarle.

Y en este verso me paro 
y me pregunto, 
¿cómo será ese encuentro en la estación?
 Y me tapo los ojos como una niña pequeña
 pensando que tus ganas de besarme 
sean inversamente proporcionales 
a las que tengo yo de girar entre tus brazos.

Enfrentémonos cuanto antes, 
no aguanto esta incertidumbre,
 necesito respuestas inmediatas.

Quiéreme si te atreves.