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Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi...De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya

jueves, 17 de enero de 2013

Sumatorio

Ese, tu dedo índice,
tiende al infinito sí,
como umo de esos límites
con incógnita,
la de tus caderas,
integradas en el vaivén
de tu melodía preferida.


Que ya conozco el sumatorio
de tus besos y arañazos,
aunque tú no el de
los remiendos de mi alma.


La derivada de esta función (de teatro)
ha tenido siempre una pendiente en caída libre.


Los intervalos de nuestros "bailes"
tendían al infinito (sí, como tu índice),
y aunque la probabilidad de que vuelvas a pronunciarme
sea discretamente inalcanzable,
no me duele en valores absolutos
porque mis senos ya tuvieron
una tan-gente más perfecta y delicada.

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