Nicolás Castellano
durante las jornadas
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Nicolás
Castellano intervino el pasado 4 de abril en el marco de las jornadas "Los
medios de comunicación y la crisis de los refugiados", dando el
pistoletazo de salida a las mismas con su ponencia.
Este
periodista de origen canario -que actualmente ejerce en la Cadena SER-
se ha especializado durante los últimos ochos años en el fenómeno de la
inmigración, recorriendo, entre otros lugares, la ruta de los cayucos
desde Nuadibú y Nuakchot (Mauritania) a Sant Louis, Dakar y Casamance
(Senegal). Asimismo ha cubierto diversas catástrofes naturales como el
terremoto de Haití (2010), el Tsunami de Japón (2011) y dado cobertura a
emergencias humanitarias como la primera hambruna de este siglo declarada en
Somalia.
Al
hilo de sus investigaciones y experiencias ha publicado diversos libros como
"Mi nombre es nadie", "De ida y vuelta", o el reciente
"Me llamo Adou", sobre el niño hallado en una maleta en la frontera
del Tarajal.
PREGUNTA: ¿Cuál
diría usted que es la diferencia entre inmigrante y refugiado?
RESPUESTA: Hay dos lecturas: desde la perspectiva
del derecho y desde la perspectiva social. Desde la perspectiva del derecho es
evidente que el refugiado es aquel que está bajo el amparo de la Convención de
Ginebra y que básicamente puede demostrar que huye de su país por una cuestión
de un conflicto armado, por violencia, por persecución política y en el caso de
España incluso la ley es garantista para personas que huyen con motivo de
persecución sexual. Y el inmigrante es aquel que se rige en derecho por la ley
de extranjería. Aquel que sin poder demostrar que huye por una cuestión
violenta, quiere llegar a un país, cruza una frontera e intenta instalarse
entre nosotros en busca de prosperidad, de trabajo o de una mejor vida. ¿Qué
pasa entonces? Que el inmigrante que entra de manera irregular y que no logra
instalarse en España ni consigue la documentación se enfrenta al riesgo de ser
expulsado mientras que el refugiado es inexpulsable. intervención
P: ¿Qué es
concretamente la crisis de los refugiados?
R: Para mí es un mal titular. No hay crisis de los
refugiados en Europa. Cuando hablamos de la crisis de los refugiados siempre la
gente piensa que Europa tiene un problema de refugiados. Ni siquiera en 2015
cuando cruzaron el Mediterráneo un millón de personas, no había un millón de refugiados,
era en todo caso la mitad. Y si esto lo contextualizamos con que hay 65
millones de personas que están obligadas a vivir fuera de sus hogares, que son
los llamados refugiados o desplazados internos, vemos que a Europa ha llegado
una mínima cantidad de personas. Si es verdad que hay una crisis de
desplazamiento forzoso en el mundo –la peor desde la Segunda Guerra Mundial-
pero lo que hay que matizar es que están en África, en Asia, en América
Latina…no están en Europa.
Nicolás Castellano
P: En uno
de sus artículos, habla de la xenofobia y el racismo, según el informe Raxen,
los datos muestran que en 2016 este tipo de discriminación aumentó en nuestro
país con respecto a años anteriores, ¿cree que Internet y las redes sociales
han fomentado este odio?
R: Sí, sin duda Raxen lo pone en valor. El año
pasado hay documentados más de 500 episodios racistas en España, pero es que en
nuestro país hay más de 1.000 páginas web racistas que fomentan el odio y la
xenofobia. Los fondos de los campos de fútbol más importantes de este país son
foco de racismo y de xenofobia y las redes sociales han aumentado este tipo de
intercambio de mensajes y de hecho organizaciones como SOS Racismo llevan
muchos años alertando sobre la propagación de mensajes racistas. Es más, le
exigen a esas webs o a esos administradores de redes como twitter, Facebook,
etc., que elaboren filtros para dejar de fomentar ideas que generen odio.
P: ¿Por
qué decidió especializarse en inmigración?
R: Bueno, soy canario, las primeras informaciones que
elaboré para la Cadena Ser a nivel nacional en mis prácticas en 1999 tenían que
ver con el naufragio de una patera en Fuerteventura, donde murieron un grupo de
inmigrantes marroquíes, más la relación con mi abuelo, que pescaba en las
costas del Sahara y que me hablaba mucho de África, fue generando mucha
curiosidad en mí y me parecía interesante dejar de contar a los inmigrantes
como un patrón, que parecía una plantilla: son 40, son de aquí, son de allá,
han sido rescatados por la Guardia Civil, etc. Necesitaba saber más, quiénes
eran, de dónde eran y visitar esos países para intentar entenderlo. Ahí empecé
y te vas enganchando a lo que les pasa a las personas que es periodismo humano,
periodismo social, como lo quieras llamar, al fin y al cabo, es periodismo y
tenemos que contar lo que le pasa a la gente.
P: ¿Por
qué cree que Europa se ha volcado con los refugiados sirios y no ocurre lo
mismo con los inmigrantes africanos?
R: Quizá porque en el conflicto sirio nos acabamos
identificando más. Hay una asociación en la imagen, es decir, uno se identifica
más con un refugiado sirio blanco, en general bien vestido, con un nivel de
formación elevado. Puede ser digamos una asociación física y social lógica la
que puedas tener con un refugiado sirio. Y porque es muy evidente también el
concepto guerra, la guerra de Siria es la más mediática de Europa, la que más
vemos, entonces entendemos muy bien que esa persona huye de una guerra y que la
tenemos que proteger. Sin embargo, de África prácticamente no se habla. No se
habla de la guerra de la República Democrática del Congo, de la guerra de
República Centroafricana, de la guerra de Sudán del Sur, del conflicto de
Nigeria, de toda la gente que huye de Boko Haram…entonces como sabemos menos,
están más lejos y tenemos menos cosas en común pues mostramos mucha menos
empatía. Si no entiendes por qué esa gente huye porque no sabes lo que pasa en
esos países, es más difícil que te identifiques con ellos.
P: ¿Existen
mecanismos legales para que los refugiados lleguen a los países de acogida sin
poner en peligro su vida?
R: Existen los mecanismos legales, pero son muy
limitados y por eso hay tanta gente que tiene que recurrir a las vías
irregulares. El problema es que es muy complicado que tú puedas pedir asilo
ahora mismo. Hubo un momento en la legislación española, hasta 2009 cuando se
cambia la ley de asilo, que esto se podía hacer, ahora es imposible. Entonces
estás obligando a esas personas que huyen de una guerra a subirse a una barca y
llegar. De hecho, hay profesores, como Javier de Lucas, que dicen que una
persona se convierte en refugiada en el momento en que huye de su país. No
tiene por qué llegar a Europa para serlo, pero claro necesita el Estatuto para
ser protegido.
P: ¿Qué
papel juegan las mafias y por qué cada vez son más fuertes?
R: La mafia es un concepto que, desde mi punto de
vista, está sobrevalorado. Las redes organizadas que se lucran con estas
personas existen, pero existen porque las leyes hacen que no puedan venir de
otra manera. Entonces, ¿quién es más mafioso, el que organiza el viaje o el que
sigue legitimando con las leyes que la gente se muera intentando venir a
nuestra jaula dorada europea? La mafia es la excusa perfecta para que nuestros
políticos puedan decir cuando hay una gran tragedia: “las mafias son las
culpables de esta tragedia porque suben de manera desalmada a estas personas,
mujeres y niños a una barca”. No, los suben a una barca porque tú, político,
tú, Unión Europea, no has hecho que exista otra vía para que esa persona
llegue.
P: ¿Cree
que seguirían existiendo las mafias si existieran políticas que dejaran llegar
a los inmigrantes de forma legal?
R: Si hubiera cauces legales de entrada, tanto para
inmigrantes ilegales con contratación de origen, con identificación de
necesidades laborales para Europa, que nos interesa mucho la mano de obra
porque están muriendo cada vez más europeos y cada vez nacen menos niños con lo
cual necesitamos manos de obra, si se pudiera pedir asilo y refugio en las
embajadas europeas como se podía hacer antes en Líbano, en Turquía, en
Jordania…acabaríamos con la posibilidad de que la gente se gastara tanto dinero
–que hace ricos a unos cuantos desalmados- en esa ruta. Ten en cuenta que es mucho
más barato pagar un billete de avión y un mes de alquiler en una capital
europea, que pagar 4.000 o 5.000 euros por subirse a una barcaza que va desde
Libia hacia Italia. Una patera en la que vemos sobre todo a los subsaharianos
son 600 o 700 euros y con ese dinero le da, de sobra, para pagarse un billete
de avión. Pero estamos obligando a la gente a buscar a la desesperada vías que
no les damos a través de la ley.
Nicolás Castellano
concediendo la entrevista
P: ¿La
acogida de refugiados es permanente o pueden ser devueltos a sus países de
origen una vez solventados los problemas que les obligan a salir de sus países?
R: Hay varias categorías en la protección, está el
Estatuto de los Refugiados que es el más proteccionista y está la protección
subsidiaria, que es revisable cada año y si la situación en tu país ha
mejorado, se te podría “invitar” a que vuelvas. El refugiado no, tiene estatuto
permanente y es revisable cada cinco años. De hecho, a ti cuando te dan el
Estatuto de Refugiado se te está impidiendo volver a tu país, no puedes volver
porque estás siendo perseguido. Si vuelves, se te retira.
De hecho, ahora España está dando protección
subsidiaria a muchos sirios e irakíes porque piensa que esos países se pueden
pacificar dentro de poco y que se podrían ir.
P: ¿Cree
que los medios de comunicación proyectan una visión sesgada y estereotipada de
los inmigrantes y refugiados o favorecen la inserción de estos?
R: Es injusto generalizar, hay medios de
comunicación que hacen una labor más profesional, más clara y más diversa y que
ayudan a comprender este fenómeno tan complicado como es el movimiento forzoso
de población y hay otros medios de comunicación con determinados titulares y
con determinados usos del lenguaje que no ayudan. Entonces hay que reflexionar
sobre cómo estamos narrando estos movimientos forzosos de población y si el
cómo lo estamos narrando está ayudando o no a que los políticos más radicales
estén azuzando el miedo al otro, el miedo al inmigrante o al refugiado. Yo creo
que hay que reflexionar y pensar cómo lo estamos contando porque de alguna
manera si la imagen, en buena parte de la sociedad, es que los inmigrantes y
los refugiados son un problema es porque a través de los medios de comunicación
se ha trasladado esa visión.
P: ¿Cree
que desde el periodismo podemos lidiar contra la discriminación? ¿No cree que
cada vez se da menos relevancia al problema de los refugiados y a la
inmigración en general?
R: Para mí personalmente, no son un problema los
inmigrantes y los refugiados. El problema es de gestión política, el problema
lo tenemos aquí porque somos incapaces de articular medidas de protección.
El periodismo tiene una responsabilidad social por
la que debe implicarse en la defensa de los derechos, en la defensa de los
desfavorecidos, en visibilizar las injusticias y con esto, presionar a los
poderes públicos para evitar que la gente siga muriendo en Europa. Es
inaguantable, insostenible y vergonzoso que en Europa tengamos la frontera más
mortífera del mundo (el Mediterráneo) y de ello son responsables nuestros
políticos.
P: ¿Por qué cree que la foto del niño kurdo, Aylan, removió tantas
conciencias si el conflicto de las personas refugiadas había empezado mucho
antes?
R: Se ha teorizado mucho sobre esta imagen, pero
seguramente sea porque es la fotografía de un niño con la que Europa se
identifica. Un niño con unas características físicas muy parecidas a las de
cualquiera de los niños que jueguen en nuestras calles. Porque es una imagen de
una playa que puede ser cualquiera de las nuestras y porque vimos el cadáver.
Había muchas tragedias antes, en Europa muere gente desde finales de los años
80 en pateras que intentan llegar a España, a Italia, a Grecia…y esa imagen yo
creo que llegó en el momento de verano cuando todavía muchos de nosotros
estábamos veraneando en la playa, etc, etc.
y que por muchos motivos nos impactó. En definitiva, fue un golpe a
nuestras conciencias. Fue una imagen que generó empatía con aquellos padres que
habían perdido a un niño. La pena es que el efecto Aylan duró muy poco y que
Marine Le Pen es candidata favorita en Francia, Donald Trump ha arrasado en
EE.UU y que la vuelta al feudalismo se está justificando a pesar de imágenes
como la de Aylan, ya que después de él se han multiplicado las muertes, en 2016
murieron 5.000, muchos más que en el año de Aylan.
P: Supongo
que debido a su posición habrá debido presenciar duras situaciones y visto
imágenes muy crueles, ¿cree que es necesario que eso se visibilice en los
medios de comunicación? Cuéntenos alguna experiencia que le haya marcado.
R: Es evidente, mi trabajo consiste en ir a los
sitios donde el periodismo es incómodo y nunca es suficiente hacerlo. Te podría
contar muchas experiencias, pero no quiero caer en las batallitas del abuelo.
Me quedo con muchos testimonios que he conocido en el camino, te podría dar
centenares de nombres de gente cuyas vidas he contado y sigo haciéndolo, amigos
que he hecho en este caso. Pero yo sobre todo me quedo con la capacidad de
superación, con la lección de dignidad, de valentía de emprendimiento que tantos
inmigrantes y refugiados me han dado durante todos estos años. Con esas madres
que luchan por encontrar a sus hijos muertos, con esos jóvenes que llegan como
niños a España y que acaban consiguiendo documentación y que ahora trabajan.
Tengo dos amigos que llegaron en patera y uno en
los bajos de un camión, otro amigo que llegó en cayuco con 15 años de Mali que
nunca había visto ni la luz eléctrica ni el agua potable hoy es chef con Andoni
Luis Aduriz en Mugaritz.
Otro amigo que vino de Tánger que incluso fue
expulsado por España siendo menor y una abogada consiguió condenar al estado
español para que lo trajera y es hoy uno de los mejores cocineros del mundo en
Tickets, que tiene dos estrellas Michelin con Albert Adrià en Barcelona.
Esta gente tiene muchas ganas de prosperar, de
luchar, de emprender…entonces no podemos seguir impidiéndoles que lo hagan.
P: Recientemente
ha salido publicado su libro “Me llamo Adou” sobre la historia del niño de
Costa de Marfil que viajó en una maleta. Sabemos que se encuentra en París,
pero ¿conoce cómo es su vida ahora? ¿sabe cuándo podrá su padre, Ali, reunirse
con él?
R: Sí, la familia desgraciadamente después de tanta
lucha sigue separada porque Ali se encuentra en un proceso judicial por el que
tiene confiscado el pasaporte en Ceuta, con lo cual no puede salir de España. Y
la mujer, junto con los niños, decidieron irse a París porque allí tienen
familia, porque hablan francés y porque la incertidumbre de que Ali pueda
ingresar en prisión –porque el fiscal le pide 3 años de cárcel ya que lo acusa
de tráfico de personas- hace que ella haya temido que su marido ingresara en
prisión y de momento están allí pasando este tiempo hasta que haya juicio y se
sepa si es juzgado o no.
Pero vamos, en definitiva, es una historia que
nunca se tuvo que producir, es una historia injusta, una mala aplicación de la
ley, porque esa familia tenía derecho a la reagrupación familiar de ese niño y
una mala interpretación de esa ley por un criterio económico hizo que, por tres
veces, a ese niño se le denegara la reagrupación. Los padres desesperados
porque no querían dejar al niño abandonado en Costa de Marfil, pagaron a una
red, ellos les prometieron que con un visado lo llevarían a Barajas, luego los
engañaron y acabaron encontrando al niño en una maleta en la frontera del
Tarajal. Ese es otro ejemplo de la violencia legal que emprendemos con las
familias migrantes.


