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Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi...De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ni 2, ni 2.222

Que no conozco sus susurros y ya quiero que me grite.
Que no conozco el formato de su piel y ya quiero inhalarla.
Ni 2 ni 2.222,
descubrimiento del año,
así de loco,
así de cuerdo,
así de recuerdos
que aún no lo son.
No te marches y marca conmigo el ritmo,
el tic tac.
No corras,
no te quedes tampoco parado en línea de meta.
25, 26,30 a lo sumo.
Que tontería más tonta.

jueves, 17 de octubre de 2013

Nueva etapa

Hoy he comenzado una nueva época en mi vida como redactora de "Doble Sentido".
He vivido una experiencia en mi primer día de trabajo impresionante, con multitud de sensaciones: nervios, inseguridad, adrenalina, satisfacción, emoción...

Ha sido un pase de prensa divertido y cercano, con grandes personalidades del cine, la televisión y el teatro de nuestro país.
Gracias a mi compañero Álex que me lo ha hecho todo mucho más fácil y ameno.
Seguiremos informando.

sábado, 12 de octubre de 2013

No.

Hay días que quieres que no te roce.
Hay días que quieres que te roce otro.
Hay días que quieres que te roce el mismo, 

el de antes, 
el de ayer, 
el de siempre y el de nunca,  
el de 196 centímetros, 
el de 200 si es necesario.

Es el primer día que lo extraño 
y se me hace raro, 
quiero un polvo de sus labios, 
quiero un beso de su sexo.

 Quiero, 
quiero, 
quiero 
y luego quiero excitarme con su cintura 
y es que he descubierto 
que los semáforos en rojo son mis favoritos, 
que tontería más tonta.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Mi corazón comienza a latir a destiempo ... pum pumpum pumpumpum pum pum pumpum
Y es que ya no se si quiero leer tu cuerpo, si quiero cerrar los ojos tan fuerte como para desaparecer o si quiero borrar la sonrisa con goma de Milan...

¿Conocéis esa sensación de estar desorientada, de no encontrarte en el lugar adecuado, de querer irte lejos y cerca a la vez?


No se, no lo tengo claro...


Que pasen los días y las noches, que salga el sol los lunes por la mañana, que el agua se cambie por cerveza, que no quiero seguir escribiendo, que me voy...

martes, 25 de junio de 2013

Hasta pronto...

Pasan los años, pasan….4 años.
Pasan los colegiales… se va esta colegial.

He aprendido a vivir con una culé religiosa, he aprendido que los domingos también son un buen día para emborracharse, he aprendido a ser la primera en la lista negra de novatos, a volar sola, he aprendido a poner una lavadora, a hacer maletas para fines de semana, para un par de semanas y para dos meses. He aprendido a adorar a la persona que más temía el día que puse un pie en Madrid, he aprendido a sobrevivir cuando te sacan más de mitad del cuerpo por la ventana de un cuarto piso, lo que es saltar el seto,  he aprendido a amar y a desamar, he aprendido lo que es la indiferencia, lo que es la verdadera amistad, que es normal que un novato llegue con una señal de “STOP” a las 4 de la mañana a una comunidad, que puedes comprar tabaco con un simple grito en el pasillo.

He aprendido a desplazarme unos cuantos metros en albornoz y cargada de jabones para ir a la ducha, a correr a las 14:58 o a las 22:28 para llegar a comer patatas fritas con patatas con huevo, he aprendido a calcular el momento exacto en el que puedes llevarte dos postres y salir ileso. He aprendido lo que es “pinchar barril” y después meterte una botella de Velero, pasar gratis en Campus porque sólo tienes 80 céntimos en la tarjeta y además beberte algún que otro mini.

He aprendido a vivir en…. ¿6 metros cuadrados? No se, nunca se me dieron bien las cuentas, a meter esos metros en unas cuantas cajas.

He aprendido que me gusta más vivir de noche que de día, que está bien que te tiren por la nieve, he aprendido a guardar una piruleta durante 4 años, que los planes improvisados siempre salen mejor, que se puede sobrevivir con la comida de Eurest y que con unos polvos blancos se lavan platos, suelos, ropa y hasta baños y  que sólo las más malas fuman en el metro.

He aprendido lo que es una fiesta del Chami y he aprendido a superarla sin grandes daños colaterales. He aprendido a odiar a otros colegios sin razones de peso, simplemente por el sentimiento que mamas cuando llegas aquí, he aprendido que la papelera es un buen casco, a esquivar platos, botellas y ceniceros en el Pío, que a las del Roncalli le gustan los calvos, que las isabelinas son muy finas, que a los africanos les sobra el vinagre, que los del Alcalá no conocen mujeres y que por mucho que les pese su sangre es roja y su corazón está a la izquierda, por muy “pobres” que seamos.

He aprendido a convivir con Mexicanos, Portugueses, Chinos, Uruguayos, Chilenos y hasta Canarios.

He aprendido que en Madrid también se puede ir andando a todos los lados.

He aprendido a echar de menos y a echar de más, que los lunes también son bonitos y soleados.

He aprendido a sobrevivir sola en la sala de estudio, que se puede sobrevivir a base de anfetas y manzanas, a vivir con una coneja loca, he aprendido la magia que esconden estas paredes y que por muchos años y colegiales que pasen y que por mucho que Isabelita hoy ya no esté, esta va a ser mi casa para siempre.

Gracias a todos y cada uno de los que han formado parte de esta historia, de esta etapa que sin duda ha sido la mejor de mi vida, comenzando un 27 de Septiembre de 2009 con la maleta llena de ilusiones. Hoy me la llevo llena de historias, recuerdos y sobre todo AMISTAD.

Hoy se cierra un capítulo, abandono la 154 definitivamente, pero el cuento sigue, espero que por muchos años más.



Gracias de nuevo.

sábado, 18 de mayo de 2013

Delirios tras 12 horas de amor erecto

Y entonces ocurre, aparece, te complementa
y a la vez te rompe los esquemas.
Y esque esa manera de rozarme no puede ser legítima.

No quiero un amigo, ni un colega,

quiero besos que no sean finitos, 
quiero no tener que extrañar tu olor,
quiero que mi almohada seas tú
y que esta noche no me pregunte por ti
porque ya tengo bastante con responder mis
propias preguntas.

Sólo quiero saber que se esconde tras esas gafas,

tras esa barba que deja marcas en mi piel,
que tienen tus huesos que me taladran
o esas manos de media milla.

Tengo a una niña idiota en el pecho

que rastrea tu olor como un sabueso.
Tengo a una mujer en el resto del cuerpo
que quiere tus susurros en el oído
y tu sexo hasta que se marche la Luna.

Y me pregunto desde hace 12 horas

si todo habrá sido soñado.
Y me consuelo con tu voz
todas esas horas en mi HP;
y sonrío al pensar que
estuviste entre mis sábanas,
acariciando mi guitarra (y más tarde a mí)
y cantando eso mismo únicamente para mis sentidos.

Que sólo quiero que me digas

mil veces más : "sonríe" como lo decías ayer.

En la amistad no caben los besos que quiero regalarte,

pero he decidido caminar despacio y con cautela,
aunque me duela y me cueste,
porque si corro vendrá ese dolor de alma y
ese olor a sal
que precisamente no es el tuyo.

De decoración no quiero nada,

me vale tu torso desnudo
y tus vaqueros enlutando el suelo
y tus gafas en la mesita
y que me envuelvas con tus 193 cm
de pasión infinita.

Seré paciente (y tú, se doctor de mis delirios)

lunes, 11 de marzo de 2013

Corriendo



Te he encontrado en el bolsillo interior de mi chupa preferida,

sí, es aquella que llevaba el día de nuestro reencuentro

en aquella gélida ciudad del Norte en la que me hiciste sentir

en la tercera nube de la derecha de mis pensamientos.

En este mes que ahora corre desesperado en el calendario de mi escritorio
se que volverás a arquear mis espalda,
que podré enredar mis dedos entre tu melena
y que se erizará todo el vello de mi cuerpo.

Cada cruz con la que tacho los días restantes
es una sonrisa que coloco en mi rostro
y esque ya conozco la tuya demasiado bien
como para no poner cara de idiota cuando la recuerdo.

Y esque sigo adorando esa tarde de invierno en tu sofá
en la que veíamos esa película de sangre y tiroteos
mientras nuestras hormonas revoloteaban alrededor
y yo quería echarle un polvo a tu sonrisa.
Lo realmente bueno era cada roce de tu dedo índice
en mis hombros, capaz de eclipsar cada fotograma,
y yo sentada al borde de tu piel.

Más tarde Marwan hablaba de tí y de mí,
pero no de nosotros de momento.
Después mi teléfono echándote de menos y
luego....luego los camareros me echaban de los bares.
Y yo hablando de que no existe el amor
y sacando esa parte macarra que tú dices que adoras
revelándome ante el mundo y a la vez sintiendo
que te escondes en el bolsillo de mi riñonera de cuero.

Nuestros veranos han corrido

como si los persiguiera el león más feroz
de toda la Sabana. 
Pero tú y yo sabemos que ahora corremos nosotros
hacia ese verano, hacia Agosto, Agosto, se me llena la boca 
al decirlo,
se me llenará la boca de tus besos,
la piel de tus caricias,
y el sexo....el sexo es el enésimo cielo contigo.

Y ¿sabes? ahora mi cama está vacía

y he de abrazarme a mí misma,
pero ¿sabes qué pienso?
que estos brazos una vez rodearon tu cintura
y con eso me vale.

Caminaremos entre las casas con oídos,

borrachos de amor, de lujuria y desenfreno,
en esas mismas calles en las que tiempo atrás
el amor nos pasaba por el lado izquierdo
y ni si quiera nos atrevimos 
a mirarlo de reojo.

Cerraremos aquel concierto en el que

no puede escurrirse ni una gota más de alcohol
por nuestra garganta 
y olvidaremos nombres, apellidos y procedencia
de toda esa gente sin vida.
Bailaremos con el calor del asfalto en nuestros pies descalzos
canciones que no fueron escritas para nosotros
porque nunca fuimos el amor de nadie
pero sí el de todo el mundo.

Y ya mañana 

desde el asiento de atrás de tu Seat
cuando los primeros rayos del Sol
rocen nuestras heridas,
te lameré cada una de tus cicatrices
hasta que sonrías y sepas lo que es la poesía.



domingo, 3 de marzo de 2013

Huelgas generales

A veces la vida duele,
a veces no sabes por qué
y aparece ese tornado 
en la boca de tu estómago;
entonces quieres cerrar los ojos,
olvidarte de que existes
y de que existen los de tu alrededor.

A veces me siento de cristal,

a veces siento que este mundo es gris
y que hay millones de cadenas
de las que no te podrás soltar.

Extraño ciertas cosas

que a la vez me hacen sentir vacía.

Me encantaría tomar ese tren,

perderme entre sus sábanas, gélidas sí,
pero encantadoramente deliciosas.

Porque desde qeu sentí que

los primeros rayos de luz rozaban mis caderas,
que a la vez él estaba suspirando a mi izquierda
ya entiendo lo que es la poesía.

Poesía es pasar una tarde de invierno en su sofá.

Que me haga estremecer 
rozando cada centímetro de mi alma.

Quiero gritarle cada domingo por la tarde

que le adoro
y que deje de ser Peter Pan y se lance al vacío,
conmigo;
porque entonces sabrá él también
lo que es la poesía.

Nuestro libro no quedará suspendido en la nada,

perdido en el espacio.
Hemos escrito demasiadas idioteces,
hemos roto candados, cerraduras,
hemos reventado el puto Banco de España 
de las historias de amor.

Hemos pasado por huelgas generales de sexo,

caricias y amor infinito.

Y créeme, indirectamente voy a hacer que te enamores de mí,

voy a ser yo la Campanilla, la niña perdida,
tu Wendy si lo deseas.

Pero esto es real, y el niño que nunca creció

debe hacerlo y enfrentarse a su alma y elegir.

Hoy por hoy todo es gris, pero quizás

exista un mañana no tan lejano
en el que desaparezcan todas esas huelgas generales.

viernes, 25 de enero de 2013

J.


Enlutar el suelo con tu vaquero negro,
inhalar cada mechón de tu estúpida melena.

¿Su nombre?
Lo dejaremos en J.

J. bebía whisky barato
aquella noche de Agosto,
y yo con apenas 16 vueltas
alrededor del Sol
deseaba ser su alcohol,
su embriaguez,
humedecer su labios,
deslizarme por su garganta
como si de un tobogán se tratase,
quise ser de líquido.

J. vestía americana azul marino,
deducí que se había colocado la sonrisa bien temprano,
impoluta, perfecta, casi celestial.

No tenía edad,
no tenía procedencia,
pero se llamaba J.

Deducí que por sus manos ilegales
habían pasado muchas "guitarras" y
había construído demasiados amaneceres
en el asiento de atrás de un coche.

Mientras tanto, subí
a los aledaños de mí misma
y a cada calada me preguntaba
dónde había estado escondido su olor
durante tantas primaveras.

Pero resultó que el rozaba la treintena
y ella no llegaba a los 20,
ojalá a los 18...

Y aunque fueran las 4:10
y el whisky siguiera discurriendo,
resultó que J. no se dejaba engañar
y tuvimos que declarar huelga general de caricias.

Pero más tarde resultó que ella
se ha hecho mujer
y que aunque él tenga "treintaitantos"
ella ya pasó los 20,
y entre tanto tonto
por la vida de ella
y tantas curvas en la de él,
están a 3 semanas

de alquilarse sus ombligos.

jueves, 17 de enero de 2013

Sumatorio

Ese, tu dedo índice,
tiende al infinito sí,
como umo de esos límites
con incógnita,
la de tus caderas,
integradas en el vaivén
de tu melodía preferida.


Que ya conozco el sumatorio
de tus besos y arañazos,
aunque tú no el de
los remiendos de mi alma.


La derivada de esta función (de teatro)
ha tenido siempre una pendiente en caída libre.


Los intervalos de nuestros "bailes"
tendían al infinito (sí, como tu índice),
y aunque la probabilidad de que vuelvas a pronunciarme
sea discretamente inalcanzable,
no me duele en valores absolutos
porque mis senos ya tuvieron
una tan-gente más perfecta y delicada.