Pasan los años, pasan….4 años.
Pasan los colegiales… se va esta colegial.
He aprendido a vivir con una culé religiosa, he aprendido
que los domingos también son un buen día para emborracharse, he aprendido a ser
la primera en la lista negra de novatos, a volar sola, he aprendido a poner una
lavadora, a hacer maletas para fines de semana, para un par de semanas y para
dos meses. He aprendido a adorar a la persona que más temía el día que puse un
pie en Madrid, he aprendido a sobrevivir cuando te sacan más de mitad del
cuerpo por la ventana de un cuarto piso, lo que es saltar el seto, he aprendido a amar y a desamar, he aprendido
lo que es la indiferencia, lo que es la verdadera amistad, que es normal que un
novato llegue con una señal de “STOP” a las 4 de la mañana a una comunidad, que
puedes comprar tabaco con un simple grito en el pasillo.
He aprendido a desplazarme unos cuantos metros en albornoz y
cargada de jabones para ir a la ducha, a correr a las 14:58 o a las 22:28 para
llegar a comer patatas fritas con patatas con huevo, he aprendido a calcular el
momento exacto en el que puedes llevarte dos postres y salir ileso. He
aprendido lo que es “pinchar barril” y después meterte una botella de Velero,
pasar gratis en Campus porque sólo tienes 80 céntimos en la tarjeta y además
beberte algún que otro mini.
He aprendido a vivir en…. ¿6 metros cuadrados? No se, nunca
se me dieron bien las cuentas, a meter esos metros en unas cuantas cajas.
He aprendido que me gusta más vivir de noche que de día, que
está bien que te tiren por la nieve, he aprendido a guardar una piruleta
durante 4 años, que los planes improvisados siempre salen mejor, que se puede
sobrevivir con la comida de Eurest y que con unos polvos blancos se lavan platos,
suelos, ropa y hasta baños y que sólo
las más malas fuman en el metro.
He aprendido lo que es una fiesta del Chami y he aprendido a
superarla sin grandes daños colaterales. He aprendido a odiar a otros colegios
sin razones de peso, simplemente por el sentimiento que mamas cuando llegas
aquí, he aprendido que la papelera es un buen casco, a esquivar platos,
botellas y ceniceros en el Pío, que a las del Roncalli le gustan los calvos,
que las isabelinas son muy finas, que a los africanos les sobra el vinagre, que
los del Alcalá no conocen mujeres y que por mucho que les pese su sangre es
roja y su corazón está a la izquierda, por muy “pobres” que seamos.
He aprendido a convivir con Mexicanos, Portugueses, Chinos,
Uruguayos, Chilenos y hasta Canarios.
He aprendido que en Madrid también se puede ir andando a
todos los lados.
He aprendido a echar de menos y a echar de más, que los
lunes también son bonitos y soleados.
He aprendido a sobrevivir sola en la sala de estudio, que se
puede sobrevivir a base de anfetas y manzanas, a vivir con una coneja loca, he
aprendido la magia que esconden estas paredes y que por muchos años y
colegiales que pasen y que por mucho que Isabelita hoy ya no esté, esta va a
ser mi casa para siempre.
Gracias a todos y cada uno de los que han formado parte de
esta historia, de esta etapa que sin duda ha sido la mejor de mi vida,
comenzando un 27 de Septiembre de 2009 con la maleta llena de ilusiones. Hoy me
la llevo llena de historias, recuerdos y sobre todo AMISTAD.
Hoy se cierra un capítulo, abandono la 154 definitivamente,
pero el cuento sigue, espero que por muchos años más.
Gracias de nuevo.