Resulta que me hace el amor con la delicadeza de sus huellas dactilares.
Con el iris gris de esos ojos que hablan en formato pasión.
Con la boca exhausta y sedienta de más piel.
Me hace el amor con palabras en formato susurro y en formato gemido.
Resulta que entrelazados somos uno. Calor con calor, piel con piel. Respiración acompasada al ritmo de mis gemidos. Hasta que, una vez más, él es la voz del sosiego y la calma: "Tranquila pequeña".
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