60 días, cientos de horas, miles de besos, millones de caricias y un corazón que late al compás del otro.
La pieza de mi puzzle, la pieza que faltaba. Tú eres mi pieza. Tú eres luz. Eres vida, amor en estado puro, bruto, natural, eres las manos de media milla que me traspasan la piel. Las yemas de los dedos que pueden tocar más allá de la superficie. Eres buzo dentro de mi pecho.
Eres el saltar en los charcos, el olor a libro nuevo, el sabor de mi plato favorito, el reencuentro en un aeropuerto, el sol en los días de Noviembre. Eres la cerveza en la terraza, el caminar descalzo en el césped, la parte fría de la almohada, el explotar el papel de burbujas, el zumo de naranja recién exprimido.
Eres sueño, fantasía y deseo hecho realidad. Y qué realidad mas dulce y tierna.
Subiste al podium de mi corazón desgastado. Te has colgado la medalla de campeón de mis versos y besos. Y lo más bonito y mágico de todo es sentir que, al entrelazar tu mano con la mía, se que somos de la misma talla.
Me salvaste una fría noche de San Mateo, hace ya 60 días...
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