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Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi...De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya

sábado, 12 de octubre de 2013

No.

Hay días que quieres que no te roce.
Hay días que quieres que te roce otro.
Hay días que quieres que te roce el mismo, 

el de antes, 
el de ayer, 
el de siempre y el de nunca,  
el de 196 centímetros, 
el de 200 si es necesario.

Es el primer día que lo extraño 
y se me hace raro, 
quiero un polvo de sus labios, 
quiero un beso de su sexo.

 Quiero, 
quiero, 
quiero 
y luego quiero excitarme con su cintura 
y es que he descubierto 
que los semáforos en rojo son mis favoritos, 
que tontería más tonta.

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