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Y vuelves a atrapar mi tristeza para esconderla en tu bolsillo, para alejarla de mi...De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas con nuevos sueños, con otras esperanzas... Y yo sigo llena de amor por todo aquello que te pertenece, llena de celos por todo lo que te roza y me quita un trocito de ti... Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos... Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya

domingo, 5 de enero de 2014

Delirios ante poco más de 48 horas

Y entonces todo empieza con esa desgana, indiferencia o incluso compasión.

Te da los buenos días con besos en forma de corazón y 
te hace gracia
 y empiezas a embalarte
 hacia un carrusel de risas
 y empieza a darte pellizcos 
que no sabes exactamente que significan,
 entonces un día ocurre, 
 y la indiderencia 
se convierte en continua atención
 y sueñas con que te envuelva 
con sus 190 centímetros.

 Y aparecen las ganas 
de ponerte de puntillas en la desgana
 y darle un beso en la punta de la nariz.

Y la compasión se transforma 
en con-pasión,  
con pasión irrefrenable 
quiero sentarme en sus pensamientos 
y darle los buenos días con caricias 
hasta quedarme sin huellas dactilares 
de tanto amarle.

Y en este verso me paro 
y me pregunto, 
¿cómo será ese encuentro en la estación?
 Y me tapo los ojos como una niña pequeña
 pensando que tus ganas de besarme 
sean inversamente proporcionales 
a las que tengo yo de girar entre tus brazos.

Enfrentémonos cuanto antes, 
no aguanto esta incertidumbre,
 necesito respuestas inmediatas.

Quiéreme si te atreves.

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